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miércoles, 14 de marzo de 2018

COMENTARIO DE LA RIMA LXVI DE BÉCQUER


COMENTARIO DE LA RIMA LXVI DE BÉCQUER

¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

                                                                Bécquer, Gustavo Adolfo: Rimas.

Localización


[Autor] El texto pertenece a Gustavo Adolfo Bécquer, sevillano, que vivió una intensa pero corta vida, llena de dificultades amorosas (su amor frustrado, su frágil matrimonio), económicas y de salud. [Obra] Se trata del poema LXVI de sus Rimas (el manuscrito becqueriano se titulaba Libro de los gorriones), obra poética publicada póstumamente por sus amigos en 1871. Este poema pertenece a la cuarta y última parte del libro, que recoge las rimas de tema existencial, sobre el dolor de vivir, la condición humana, la muerte… [Otras obras] Bécquer también escribió en prosa sus no menos célebres Leyendas. [Movimiento literario] Al igual que Rosalía de Castro, se integra en el grupo de los poetas románticos rezagados, influidos por Heine, cuya poesía tiene ya un carácter más intimista y esencial, con un lenguaje más sencillo y directo. Conviven en la segunda mitad del siglo xix con el realismo.

Resumen


El yo lírico (la voz del poeta), en un momento intermedio de su vida, se interroga por las dos grandes cuestiones existenciales (de dónde venimos, adónde vamos); dichas interrogantes se las responde al lector (el tú implícito) identificando el regreso a su origen con un camino de dolor y penurias, y anticipando un destino semejante a un triste y desolado páramo, un valle eterno donde yacer en el olvido y la muerte.

Tema


La angustia existencial, reflejada desde su origen hasta su final como un vivir triste y desolado, encaminado a la desesperanza, la muerte y el olvido. Se sigue el motivo del homo viator (hombre caminante, la vida como camino).

Estructura


Se diferencian claramente dos partes, que coinciden formalmente con las dos estrofas del poema:

1. Primera estrofa (vv. 1-8): La pregunta inicial «¿De dónde vengo?» conduce al lector, por un camino de dolor, hacia el origen (cuna) del yo lírico.
2. Segunda estrofa (vv. 9-16):
2.1. La pregunta «¿Adónde voy?» conduce a un futuro identificado con un páramo desolado (tumba) (vv. 9-12).
2.2. El yo lírico anticipa su muerte y olvido (vv. 13-16).

El poema, pues, está perfectamente estructurado: el yo lírico se sitúa in medias res, en medio del camino de la vida, entre el pasado (en la primera estrofa), y el futuro (en la segunda). Esta estructura dual, antitética, es característica del autor.


Lenguaje poético


[Tipología textual] Se trata de un texto literario, un poema lírico, formado por dos estrofas de ocho versos cada una; en concreto, la silva arromanzada, que mezcla endecasílabos y heptasílabos (con un esquema similar en cada estrofa: 11-,7a,11-,7a,11-,7a,7-,7a), quedando sueltos los impares y rimando los pares en asonante (rima paroxítona o llana). La estructura externa simétrica refuerza la dualidad interna.

[Función lingüística] Además de la evidente función poética, también predomina la expresiva o emotiva: el yo lírico (con el que se identifica el yo romántico del autor) trata de expresar su angustia existencial, su desazón vital, uno de los temas claves del romanticismo. Pero, en cuanto que busca y cruza son formas imperativas dirigidas a un tú (luego leemos «te dirán»), actúa la función apelativa, en un intento de hacer al lector copartícipe de las reflexiones e implicando cierto carácter de texto dialogado.

[Posibles motivos literarios] El autor adopta uno de los motivos literarios clásicos en la literatura: el homo viator, la vida como camino (ya en las Coplas de Manrique), aquí desde una visión negativa: caminar por un valle de lágrimas. Otro motivo, característico de los románticos, es la expresión de la angustia de vivir a través de una alegoría paisajística animada: senderos horribles, de zarzas agudas, con huellas ensangrentadas, páramos sombríos, valles nevados, tumbas olvidadas… símbolos terribles de la existencia.

[Lenguaje poético y estilo; elementos que estructuran el poema] La cohesión entre los dos apartados de la estructura se consigue mediante un paralelismo sintáctico (o isocolon) en el comienzo de ambos. Se establece así una semejanza igualmente negativa entre el origen y el destino del yo lírico. La única diferencia radica en que los puntos suspensivos han desaparecido tras la segunda interrogación retórica (en la primera, «¿De dónde vengo?…», sugerían el tiempo pasado que hay que recordar), porque ya no son necesarios, pues todos sabemos hacia dónde vamos y conocemos la certidumbre de la muerte.

[Elementos poéticos y su tratamiento estilístico] El motivo literario del homo viator establece los elementos poéticos: el yo lírico (caminante) y su asociación a los elementos paisajísticos del origen y el destino, todo desde una perspectiva anímica (concretada en la metáfora «los despojos de un alma hecha jirones»). La función apelativa de los imperativos introduce al lector en la reflexión y logra que esta sea genérica, de todos. Al comenzar cada estrofa, el hipérbaton respectivo consigue que tanto «el más horrible y áspero» como «el más sombrío y triste», aislados en sus versos, puedan atribuirse (como hipálages, al igual que en «melancólicas brumas») también al yo lírico que ha formulado retóricamente las interrogaciones, además de a «los senderos» y «los páramos» respectivos. Los hipérbatos también intensifican la sensación de que estamos ante senderos y páramos retorcidos, inextricables (asimismo, por supuesto, —semánticamente— la adjetivación valorativa en grado de superlativos relativos). Es también destacable el hipérbaton del verso final, que permite cerrar el poema con la metonímica tumba, final de la vida, final del poema, además de permitir la correlación con la también metonímica cuna, palabra final de la primera estrofa (de la cuna a la sepultura). Bécquer gusta de cierres concisos e intensos.

La sobreadjetivación, incluso bimembre —generalmente explicativa, epítetos—, tan habitual en los románticos, intensifica lo negativo. El campo semántico del peregrino, viajero (con un léxico reconocible como romántico: horrible, despojos de un alma, páramos, sombrío y triste, melancólicas brumas, piedra solitaria, tumba…) crea sugerencias y connotaciones que se amplían para un lector culto: los despojos —y los redundantes jirones— de un alma remiten a la metáfora sobreentendida de las telas del alma; o el valle de eternas nieves se asocia al valle de lágrimas cristiano, o al valle de Josafat (el valle de la eternidad, de los muertos). Es de destacar, por cierto, cómo el encabalgamiento «eternas / melancólicas brumas» impregna de eternidad el blanco níveo de la página. Aunque se atisba una trascendencia incierta en «melancólicas brumas», la visión negativa de la vida conduce a que solo veamos como posible (de ahí el paralelismo con los subjuntivos: «donde esté [] donde habite») la muerte y el olvido (este personificado): la piedra solitaria, a modo de lápida sin inscripción. El asíndeton, constante a lo largo del poema, transmite también esa sensación de rapidez inevitable. Y la aliteración de las vibrantes y nasales especialmente crean una sensación sonora que se carga de las negativas impresiones sugeridas.

Valoración personal

[Aunque la valoración personal es, como se indica, muy subjetiva, proponemos el modelo siguiente:]
Esta rima recoge el sentimiento trágico de la existencia romántico: el mal du siècle. Parece que Bécquer estuviese presagiando su temprana muerte, después de una vida no menos desgraciada. Todos nos hemos formulado en alguna ocasión esas preguntas existenciales, y hemos sentido alguna vez la vida como un camino «horrible y áspero», deseando descansar en el olvido; todos, al fin y al cabo, somos románticos en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, sobre todo en la enfermedad. Luis Cernuda, el más actual de los poetas del 27, también se inspiró en esta rima para escribir su poema «Donde habite el olvido», que se encuentra en el libro de igual título.

Bécquer en su lecho de muerte, por Vicente Palmaroli (1870, Museo del Romanticismo, Madrid)

miércoles, 28 de octubre de 2015

TRABAJO SOBRE RIMAS Y LEYENDAS

RIMAS Y LEYENDAS. GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

INFORMACIÓN PREVIA AL TRABAJO SOBRE LAS RIMAS DE BÉCQUER

1. Aspectos externos.

1.1 ¿Cuándo y cómo se publicó esta obra?
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) fue escritor de vida corta pero intensa. Es autor, entre otras obras, de las Leyendas, narraciones en prosa que aúnan costumbrismo, fantasía y misterio, y de las Rimas, poemas que en parte fueron apareciendo mientras vivió (concretamente entre 1857 y 1868), pero que sus amigos recopilaron por primera vez en una edición de 1871, poco después de su muerte. Apareció luego, en 1914, otra edición manuscrita del propio Bécquer, dentro de su Libro de los gorriones, con tres poemas más (hasta setenta y nueve) y una ordenación diferente.

1.2 ¿En qué contexto histórico literario encuadramos la obra?  
Bécquer se sitúa en un momento de transición del Romanticismo al Realismo, y por sus temas y sensibilidad se le suele considerar como un autor posromántico, alejado ya del romanticismo grandilocuente de un Espronceda o de un Zorrilla. Su originalidad se basa en la combinación de influencias: por un lado, poetas románticos como el inglés Byron y el alemán Heine; por otro, la poesía popular andaluza, que le hace optar, en sus propias palabras, por una “poesía natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica (...) desnuda de artificio”.

1.3 ¿De qué concepto de la poesía parte Bécquer?
Bécquer explicó sus ideas sobre la poesía en numerosos escritos (cartas, prólogos...): según él, el hecho poético es real, independiente y anterior al poema, y genera una emoción. El poema trata de evocar y recrear, ya en frío (combinando inspiración y técnica) esa emoción, a través de un lenguaje que resulta siempre insuficiente. Para Bécquer, la poesía reside especialmente en la belleza, el misterio, el amor y la mujer.

2. Aspectos internos

2. 1 Aspectos formales: ¿qué rasgos de lenguaje y  recursos poético-expresivos caracterizan a  las Rimas?
En el aspecto formal, sus Rimas se caracterizan por la sencillez y la autenticidad: el sentimiento se expresa mediante una suave sonoridad. Se juega con la sugerencia mediante los silencios, los finales truncados, la escasez de adjetivos que da más importancia a los pocos que aparecen. Con frecuencia presentan una estructura apelativa: el yo del sujeto lírico interpela a la amada o a la poesía. Eso sí, la elaboración es cuidada, con numerosos recursos retóricos, especialmente de tipo constructivo, como contrastes, anáforas y paralelismos, que propician simetrías rítmicas y expresivas. También abundan las metáforas (incluso símbolos) y comparaciones, relacionadas especialmente con la naturaleza y con el dominio de lo sensorial (música, formas, colores –negro y dorado especialmente-, etc.). Los hipérbatos y encabalgamientos añaden tensión emocional y destacan elementos centrales del poema; la intensidad emotiva se refuerza también por medio de recursos típicamente románticos, como los puntos suspensivos, las exclamaciones o las interrogaciones.

2.2 Métrica: ¿cuáles son los versos, estrofas y tipos de rima predominantes?
La métrica también tiende a la sencillez: predomina la suave musicalidad de la asonancia. Los poemas son más bien breves, con versos variados (de cinco, siete, ocho, once sílabas...) y con un abanico de estrofas que van de la silva arromanzada al romance. Es frecuente el uso de versos de pie quebrado que, al cerrar las estrofas, marcan el ritmo y concentran la materia significativa.

2.3 ¿En qué cuatro bloques podemos dividir las Rimas en función de los temas? 
En cuanto a los temas, algunos han querido ver en las Rimas un  relato lírico de las vivencias amorosas de Bécquer (quizá suma de varias experiencias). Si nos basamos en la ordenación de la edición de sus amigos, se suelen distinguir cuatro bloques temáticos.
1. El primero (rimas I-XI) trata especialmente sobre la propia poesía: dónde radica, en qué consiste.
2. En el segundo (rimas XII-XXIX) predomina el amor en un tono esperanzado: la mujer es un ideal casi inalcanzable, etéreo.
3. En el tercer bloque (rimas XXX-LI) sobreviene el desengaño: la amada es cruel, orgullosa e interesada; con ello, el lenguaje se vuelve prosaico y coloquial, más narrativo, y se habla de la mujer más en tercera persona que en segunda (distanciamiento).
4. El último bloque (rimas LII-final) refleja en un tono pesimista los temas de la soledad, el sueño, el paso del tiempo y el destino mortal del hombre.

3. Conclusión valorativa.

En conclusión, Bécquer nos ofrece en las Rimas una poesía intimista en la que la retórica, aunque existe, no ahoga la autenticidad, sino que, por el contrario, contribuye a una expresión conmovedora de los sentimientos, sugeridos a través de motivos que han entrado casi en la memoria colectiva (el arpa, las oscuras golondrinas...). Prueba de ello es la gran influencia que tuvo en poetas posteriores. Así pues, aunque su visión de la mujer pueda parecer en ocasiones excesivamente idealista o exaltada para nuestra mentalidad actual, sus versos aún nos llegan hoy en día, porque tratan temas eternos.

TRABAJO SOBRE LAS RIMAS DE BÉCQUER

Preguntas sobre las rimas I-XI:

I          ¿Cuál es el concepto que tiene de la poesía Bécquer en esta rima? ¿Por qué razón abre esta rima la obra?
II         Elementos con los que se identifica el poeta a través de metáforas. ¿Qué tienen en común?
IV       Según esta rima IV, ¿dónde radica la poesía? ¿En qué elementos se apoya el poeta para asegurar la pervivencia de la poesía?
V         ¿Quién es el pronombre Yo de la rima V? ¿Con qué tipos de imágenes se identifica?
VI       Escritor inglés y obra suya a que se hace referencias.
VII      Instrumento con el que el poeta identifica la poesía y por qué se realiza esa identificación. ¿Qué simboliza el arpa en esta rima VII?
VIII    Tipo de composición métrica de esta rima. ¿Qué deseo manifiesta Bécquer en la rima VIII?
X         Tema de la rima. ¿En qué verso se expresa claramente?
XI        Tipo de mujer romántica según esta rima.

Preguntas sobre las rimas XII-XXIX

XV      Qué metáforas y comparaciones se identifican con el tú y el yo en esta rima.
XIX     Qué simboliza la azucena.
XX      Resume el contenido de la rima e indica otra rima en que aparezca también el tema del orgullo de los enamorados.
XXI     ¿Qué es poesía?
XXIII Estructura métrica de esta rima.
XXIV  ¿Qué elemento se repite al comienzo de cada estrofa? ¿Cómo se llama este recurso literario? ¿A qué campo semántico aluden las metáforas?
XXVII            ¿Qué sentido tiene la repetición del verso a modo de estribillo?
XXIX  ¿Qué situación o episodio amoroso se cuenta en esta rima?
¿Cómo es la relación entre los enamorados, especialmente en las rimas XXIV, XXV y XXVII?

Preguntas sobre las rimas XXX-LI

XXX    Qué sentimientos se exponen en esta rima.
XXXI  ¿Qué es un sainete?
XXXIV ¿Qué recurso literario encontramos en el verso 2 (“silenciosa armonía”)?
XXXV Variación personal de la rima, para personalizarla.
XL       ¿Qué rasgos de la vida social aparecen en la rima?
XLVI  ¿Qué sentimientos deja en el poeta —o sujeto lírico— el amor perdido?

Preguntas sobre las rimas LII-LXXIX

LII      ¿Qué tipo de naturaleza aparece en el poema?
LIII     ¿Qué tema se desarrolla en esta rima? ¿En qué se diferencia el amor de la naturaleza?
LXVI  Esta rima tiene un tema existencial: ¿de dónde venimos?, ¿adónde vamos?
LXVIII   Convierte esta rima en una carta dirigida a un amigo o amiga.
LXXIII    Resume el poema. Analiza el valor expresivo de los interrogantes finales.
LXXVI   Señala algunos hipérbatos en esta rima. Estructura según la secuencia Sujeto- Verbo- Complementos las cuatro primeras estrofas.¿Por qué son tan numerosos esos hipérbartos? Qué características propias del Romanticismo aparecen en esta rima?

TRABAJO SOBRE LAS TRES LEYENDAS ESCOGIDAS 
(Indicar cuáles son las seleccionadas)
Recomendadas: EL MONTE DE LAS ÁNIMAS. MAESE PÉREZ EL ORGANISTA. EL RAYO DE LUNA


1.     Breve resumen argumental de cada leyenda.
2.     Principales rasgos o características del Romanticismo presentes en cada leyenda, en lo referente a las siguientes cuestiones: tema, personajes, tiempo y espacio.
3.     Valoración personal razonada de cada una de las leyendas.