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jueves, 23 de abril de 2020

PRIMERA TAREA TRAS SEMANA SANTA. LITERATURA DEL SIGLO XVIII




 PRIMERA TAREA TRAS SEMANA SANTA.

PLAZO DE ENTREGA: 30 DE ABRIL DE 2020

LA LITERATURA ILUSTRADA DEL SIGLO DE LAS LUCES (SIGLO XVIII)

La lectura que nos hubiera correspondido llevar a cabo respecto al siglo XVIII era Cándido de Voltaire. Como es difícil adquirir libros en este periodo de confinamiento, no lo leeremos ahora, pero, en cambio, ved al menos algunos de estos vídeos.

En clase estaba previsto proyectar el número 2 (el segundo en la lista). De ese tenéis que hacer un resumen o apuntes de su contenido; no es necesario que sea muy extenso, pero es para comprobar que ese lo habéis visto. En cuanto a los demás son recomendables, pero no obligatorios. Y algún día, cuando termine esta mala época, leed el Cándido.

1. ¿Quién fue Voltaire?
#Filosofia #Voltaire #Ilustracion

2. Voltaire contra la intolerancia:
FILÓSOFO (Voltaire) Contra la Intolerancia - Documentales

3. Voltaire y el siglo de las luces –
Documental (Los ilustrados - iluminados)

3. ¿El mejor de los mundos posibles? - Cándido (Análisis)

*EN LOS PRÓXIMOS DÍAS IRÉ INCORPORANDO EN ESTA MISMA ENTRADA LAS SIGUIENTES TAREAS PARA QUE PODÁIS IR PLANIFICANDO
ÁNIMO A TODOS. Y CUIDAOS MUCHO.

miércoles, 11 de marzo de 2020

GUIÓN DE LECTURA DE ROMEO Y JULIETA


CUESTIONARIO SOBRE ROMEO Y JULIETA DE SHAKESPEARE

1.      ¿Cuál es la función del coro? ¿Anuncia ya la intervención del coro la trama de la obra? ¿Adelanta el final?

     ACTO I

2.      ¿A qué familias pertenecen los dos personajes que inician la obra? ¿Tienen sus nombres algún significado o sentido? ¿Se pone de manifiesto a través de sus palabras la rivalidad entre las dos familias más importantes? La obra comienza con una pelea: ¿cómo se organiza la misma? ¿Qué significa el nombre de Benvolio?
3.      ¿Qué es lo primero que sabemos de Romeo a través de la caracterización indirecta que hacen de él su padre y su amigo Benvolio? ¿Por qué parece apartarse de la gente?
4.      Romeo cuenta a Benvolio que su mal es de amor: ama a una mujer que no le corresponde. ¿Con qué figura define el amor? ¿Es adecuado presentar al personaje ya enamorado de otra, antes de que lo haga de Julieta?
5.      Se caracteriza a Julieta. ¿Qué se nos dice de ella: edad, obligaciones como hija, matrimonio propuesto....?
6.      ¿Aparece en la intervención final de Romeo una premonición del destino trágico que le aguarda?
7.      ¿Qué papel desempeña la nodriza?
8.      ¿Cómo reacciona Julieta a la recomendación que le hace su madre a favor de Paris?
9.      Pon algún ejemplo de la brillantez autoirónica de Mercurio, amigo de Romeo.
10. Resume el cuento sobre la reina Mab.
11. ¿Tarda mucho en enamorarse Romeo?
12. Romeo es reconocido por familiares de los Capuleto. ¿Quiénes son y cómo reaccionan?
13. Primer encuentro de Romeo y Julieta: ¿qué imagen utiliza Romeo para pedirle un beso a Julieta?
14. Al concluir este primer acto podemos ver que aparece ya claramente planteado el conflicto de la obra. ¿De qué manera?

     ACTO II

15. Papel del Coro otra vez.
16. Nota algún obsceno juego de palabras de Mercurio.
17. En la famosísima escena del balcón del acto II: el monólogo de Julieta, oído por Romeo y declarando, sin ella saberlo, su amor. ¿Cómo se lo toma Julieta cuando descubre que Romeo le ha oído declarar su amor por él? ¿Cómo ve ella el repentino amor de ambos? ¿Les cuesta separarse? ¿El amor de ambos está encaminado al matrimonio?
18. ¿En qué es especialista Fray Lorenzo, según sus propias palabras?
19. La nodriza hace de tercera o intermediaria entre Julieta y Romeo. ¿Cuál es el plan ideado por Romeo
20. ¿Qué opina Fray Lorenzo de estos amores? ¿Cuál es el motivo por el que fray Lorenzo se decide a ayudar a Romeo?
            ACTO III
21. Teobaldo busca a Romeo con ganas de bronca por lo de la fiesta. Romeo, sin dar explicaciones, no quiere batirse con él, pero lo hace Mercurio. ¿Quién hiere a quién¿
22. Qué decide el Príncipe cuando se entera de lo sucedido?
23. ¿Cómo se entera Julieta de lo sucedido? ¿Qué situación ambigua y equívoca se crea en un principio entre Julieta y el ama?.
24. Cuál es la primera reacción de Julieta?
25. ¿Quién da noticia a Romeo del destierro ordenado por el Príncipe? ¿Cómo reacciona Romeo al enterarse?
26. ¿Qué aconseja Fray Lorenzo?
27. ¿Qué tema de la lírica tradicional recuerda la escena en la que Romeo y Julieta se despiden al llegar el día?
28. ¿Qué planes hacen los padres de Julieta, ajenos a todo? ¿Cómo reacciona Julieta cuando su madre se lo comunica?  ¿Y su padre, ante su negativa?
29. ¿Qué piensa la nodriza, y qué decide Julieta? ¿Sigue planeando el destino trágico en sus últimas palabras?

ACTO IV

30. ¿Cómo interpreta la familia Capuleto el dolor y las lágrimas de Julieta?
31. ¿Qué plan ha urdido fray Lorenzo? ¿Lo acepta Julieta de buen grado o demuestra temor?
32. ¿Qué actitud adopta Julieta ante los preparativos de la boda? ¿Por qué?
33. ¿Qué contraste brutal cierra el acto?

ACTO V

34. La noticia que le lleva su sirviente resulta decisiva y fatal para Romeo. ¿Por qué?
35. ¿Por qué no se le pudo enviar a Mantua la carta escrita por fray Lorenzo a Romeo?
36.  Resume el desenlace trágico de los dos amantes.
37. ¿Qué consecuencias tiene para la ciudad y las dos familias rivales la muerte de Romeo y Julieta?
            CUESTIONES GENERALES
38. ¿Crees que una historia semejante podría ocurrir en nuestra época? Razónalo.
39. ¿Por qué crees que los protagonistas se han convertido en símbolos universales? ¿Conoces alguna otra obra literaria donde los protagonistas mueran también de amor?
40. Opinión personal.

miércoles, 16 de octubre de 2019

LITERATURA CHINA


Poesía china

El Shi Jing o Libro de los cantos es el conjunto poético más antiguo de China, gestado en época de la dinastía Zhou (1045-221 a.C.) y considerado a partir de la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.) como uno de los “Cinco Libros”, o sea, como uno de los cinco textos fundamentales que servían como materia de exámenes imperiales y que constituyen el principal legado de China a la cultura universal.


Anchuroso río Han

En el Sur se dan árboles muy altos.
No se puede descansar a su sombra. 
Las doncellas caminan por la orilla del río Han.
Nadie las podrá lograr.
El río Han es demasiado ancho.
No se le puede atravesar a nado.
Muy largo y caudaloso es el río Chiang (Azul).
Las barquillas no pueden por él navegar.
Peligroso será hacer leña de aquellas altas y entrecruzadas ramas.
Tendré que contentarme con cortar algunos espinos.
Esta doncella va a celebrar sus bodas.
Yo daré pienso a sus caballos.
Demasiado anchuroso es el río Han.
No se le puede atravesar a nado.
Muy largo y caudaloso es el río Chiang (Azul).
Las barquillas no pueden por él navegar. 
Peligroso será hacer leña de aquellas altas y entrecruzadas ramas.
Tendré que contentarme con cortar heno.
Esta doncella va a celebrar sus bodas. 
Yo daré pienso a sus caballos.
Demasiado anchuroso es el río Han.
No se le puede atravesar a nado.
Muy largo y caudaloso es el río Chiang.
Las barquillas no pueden por él navegar. 

Imagen relacionada

Ansiedad de una dama por su marido al ver cuán revuelta anda la corte del último Emperador de la segunda dinastía, el tirano Chou (1154-1122 a.C.).

Al hilo del río Ju, voy cortando ramas.
Aún no he visto a mi señor.
La solicitud me consume como el hambre.
Al hilo del río Ju, voy cortando ramas y retoños.
Ya he visto a mi señor.
No se había ido dejándome sola.
Rojas de bregar llevan sus colas los peces fang.
Como brasero arde la corte imperial.
Aunque arda como brasero,
tengo a mis padres aquí cerca.

Ilustración vectorial de un paisaje chino en el estilo de la pintura China antigua Foto de archivo - 9805808

POEMAS DE LA DINASTÍA T'ANG

Los casi trescientos años (618-907) que duró la dinastía T'ang constituyen el Siglo de Oro de la poesía china. El contenido contemplativo de esta poesía se sugiere por la elipsis del pronombre personal. El sujeto se anula, sobreentendido, mostrando una comunión cósmica, de identidad entre el ser humano y cuanto lo rodea. Todo, en esta poesía, es sujeto y nada lo es, porque el sujeto es omnipresente. El sujeto temático es la unidad dinámica de Cielo-Hombre-Tierra, el viaje espiritual, la sagrada Naturaleza. Vida y muerte, dolor y amor, separación y unión, nos remiten sin cesar a lo inmutable.

El cercado de los ciervos

Monte vacío;
no se ve a ningún hombre.
Sólo se oye
resonar la voz humana.
Sol que se pone
penetra el profundo bosque:
Aún reluce
la luz sobre el musgo verde.

La glorieta de los bambúes. Wang-Wei

Sentado solo, entre los bambúes,
toco la cítara y silbo un buen rato.
Bosque profundo, los hombres me ignoran.
La luna clara se acerca y me alumbra.

Templo de la cima. Li Po

Pernoctando en el Templo de la Cima.
Alzar la mano es acariciar estrellas.
Mas no osemos levantar la voz,
¡No se turben los habitantes del cielo!

Habitación de I-Kung en el templo de Ta-yu. Meng Hao-Jan

Cuando I Kung quiso solo
practicar el Ch'an,
hizo su morada
junto a un bosque vacío.
Fuera del postigo,
un solo pico se alza.
En frente del umbral,
muchos valles profundos.
La luz poniente
trenza andares de lluvia.
Verde del vacío,
la sombra invade el patio.
La mirada capta
la pureza del loto.
Entonces conoce
su corazón sin mancha.


LITERATURAS ANTIGUAS: INDIA


Período védico

La primera fase de la literatura sánscrita toma su nombre de la palabra veda, «ciencia». Básicamente, consiste en una amplia serie de textos religiosos (rezos y fórmulas rituales, himnos, tratados filosóficos, aforismos, etc.). Los más antiguos, agrupados en la recopilación denominada Rig-Veda, se remontan al siglo XV a.C.

Período clásico

Comienza hacia el s. IV a.C. y presenta ya una notable diversidad de géneros:
  • Épica. La epopeya tradicional nos ha legado dos grandes obras, el Mahabharata* y el Ramayana, ambas recogidas por escrito en el s. II. El Ramayana, atribuido en sus orígenes a un tal Valmiki, narra los esfuerzos del rey Rama por rescatar a su esposa, raptada por el rey de los demonios. De gran cuidado formal, incluye leyendas y nociones de filosofía. Siguiendo el modelo del Ramayana, a partir del s. VII surgió una épica artística y culta de tema histórico y legendario.
  • Teatro. Desde el s. II a.C. se desarrolla una rica tradición dramática. Las obras, que alternan verso y prosa, y lengua culta y popular, son de una gran variedad temática. Destacan títulos como Sakuntala de Kalidasa, una bella historia de amor, o el llamado «Romeo y Julieta hindú», Malatimadhava de Bhavabhuti (s. VIII).
  • Poesía lírica. El mejor poeta indio es Kalidasa** (s. IV-V), autor de composiciones como Ritusamhara o Meghaduta. Fundamental figura de las letras hindúes, ya citado como gran dramaturgo y autor también de poemas épicos, fue admirado por los románticos europeos.
  • Narrativa. De las abundantes recopilaciones de cuentos y fábulas indias, la más antigua y famosa es el Panchatantra*** (s. IV-V).
  • Prosa. El tratado erótico Kamasutra (s. V), escrito por Vatsyayana Mallanaga, se incluye además dentro de los textos religiosos de la India. Por otro lado, en las abundantes obras inspiradas en la figura de Buda se basó una biografía árabe, Barlaam y Josafat, que a través del castellano llegó a Occidente.
 Mahabharata

*El "Mahabharata"

El poema épico Mahabharata es la obra más extensa de la literatura universal. Consta de más de doscientos mil versos repartidos en dieciocho cantos. Alrededor de una trama central legendaria sobre las luchas entre los descendientes de dos hermanos, se van intercalando descripciones, largos discursos, historias secundarias (como la de Nala y Damayanti, que narra la historia de amor entre dos hermosos príncipes), y hasta un tratado filosófico y espiritual, el Bhagavadgita. Hoy en día, en ocasión de determinadas fiestas religiosas, siguen haciéndose lecturas públicas del Ramayana. Además, es representado en el Kathakali, una modalidad teatral del sur del país que incluye música, canto y danza, cuyos actores, únicamente hombres, llevan un vestuario y un maquillaje muy rico y colorido.



**La nube mensajera (Meghaduta), de Kalidasa


Nube abrigada de viento, tú que eres libre, lleva noticia de mí a mi esposa,
de quien los irritados dioses me han arrancado. Ve a la ciudad de Alaka, 
donde viven los yakshas; una ciudad de palacios blancos bajo la refulgente luna.

Que las mujeres que encuentres, nube, y alcen cabezas de ondulantes y bellas trenzas, 
te vean corriendo el camino del viento.
De golpe soplará suave una brisa que hará susurrar a las ramas de los árboles.
Mira: los pájaros te rinden vasallaje, nube magnífica; te consideran reina de los aires.

Cuando llegues a Avanti, pósate en esa ciudad
parte del cielo sobre la tierra; soplan allí aires perfumados
llenos de cantos de pájaros que alegran los sentidos
y languidecen a las mujeres cual si anduviesen enamoradas.
En esta ciudad verás bazares espléndidos atestados de joyas:
diamantes enormes rodeados de perlas, esmeraldas del resol del mar 
y miles de pedacitos de coral que han dejado exangüe el mar de preciosa pedrería.
Llegarás a la ciudad de Alaka, a cuyos pies el Ganges
se extiende como tapiz de lapislázuli.
Se halla cubierta de nubes oscuras de las que cae lluvia
como perlas desprendidas de la cabellera de una mujer.
En el palacio de Alaka, las mujeres llevan lotos en las manos
y en sus cabellos flores recién cortadas.
Allí no existen tinieblas porque la luna brilla eterna para siempre.

Los dioses, abrazando los cuerpos de sus mujeres,
se pasean por brillantes terrazas alumbradas de estrellas
y los yakshas se pasean con las hijas de los dioses por jardines aromados.

Allí, nube, verás mi casa: bajo árboles cargados de flores
a la vera de un estanque al que baja una escalinata de piedras preciosas;
está cubierto de lotos de oro y rodeado de flamencos que te esperan como amiga.
Allí verás a mi esposa joven y bella, de mirada triste y pechos prominentes.
La dio al mundo Brahma como modelo de las otras.
La verás como flor abandonada, sola y triste porque su esposo no está con ella. 
Sus ojos rebosan lágrimas, y su rostro, escondido entre cabellos despeinados, 
será como la luna cuando la oscureces con tu masa negruzca.
Entonces, nube, transmítele mi mensaje,
la hallarás en su lecho tendida, llorando, enflaquecida como luna menguante,
suspirando y buscando sueño, imaginando que recibe mis besos.
Al verla derramarás gotas de lágrimas y verás entonces cómo tu presencia 
abre sus ojos a flores de loto semejantes.
Si duerme, nube, acércate a ella y respeta su sueño, no interrumpas su ilusión, 
en la que tal vez cree apoyar su cabeza entre mis brazos.

Pero, en cuanto despierte con la brisa dulce de las gotas de agua, 
déjala oír los susurros que tus palabras serán, y dile:

"Tu esposo no ha muerto: vive en una ermita y piensa en ti todo el tiempo".


*** Panchatantra 

Se trata de una colección de apólogos (cuentos breves, generalmente portadores de una enseñanza moral) que conocemos por versiones tardías. Esta colección de 70 fábulas de animales fue traducida al persa en el siglo VI y de ahí al árabe en el VIII con el título de Calila y Dimna. En el siglo XIII se hicieron traducciones al castellano y al latín y su influencia en la literatura medieval fue grande. los relatos de Calila y Dimna llegan al castellano gracias a Alfonso X El Sabio a mediados del siglo XIII. Se trata de la primera obra narrativa que se publica en esta lengua


Panchatantra, Cuento XIX

Vivían en un lugar dos amigos llamados Dharmabudhi y Papabudhi. Un día pensó Papabudhi: “Soy un tonto que me dejo dominar por la pobreza. Voy a coger a Dharmabudhi y marcharme con él a otro país.” Al otro día dijo a Dharmabudhi:

—¡Amigo!, cuando seas viejo, ¿qué podrás contar de ti? Sin haber visto extrañas tierras, ¿qué historias podrás contar a tus hijos? Pues se ha dicho:

Quien no ha conocido las diversas lenguas,
costumbres y demás cosas de los países extraños
recorriendo la superficie de la tierra,
no ha recogido el fruto de su nacimiento.

Así, pues:
El hombre no adquiere completamente la ciencia, la riqueza ni el arte si no recorre la Tierra admirando un país después de otro.

Gozoso Dharmabudhi al oír estas palabras, con permiso de sus mayores partió en día favorable y en compañía de aquél hacia un país extranjero. Allí, moviéndose Papabudhi, gracias a la capacidad de Dharmabudhi, adquirió una gran fortuna. Entonces, contentos ya los dos con la abundante riqueza que poseían se volvieron a casa muy impacientes. Pues se ha dicho:

Aquellos que han residido en tierra extraña adquiriendo ciencia, riqueza o arte, cuando vuelven a su casa la distancia de una kroza les parece de cien yojanas.

Pero cuando ya estaban cerca del pueblo, dijo Papabudhi a Dharmabudhi:

—Amigo, no conviene que llevemos a casa todo este dinero, porque nos lo pedirán la familia y los parientes. Ocultémosle bajo tierra, aquí en la espesura del bosque, y tomando sólo un poco, entremos en casa; luego, cuanto tengamos necesidad, nos reuniremos aquí los dos y nos lo llevaremos. Pues se ha dicho:

Nunca el sabio enseñará su riqueza por pequeña que esta sea; pues a la vista de ella tiembla el corazón, aunque sea el de un asceta.

Así, pues:
Como los peces devoran su alimento en el agua, las bestias en la tierra y los pájaros en el aire, así el rico es saqueado en todas partes.

Al oír esto Dharmabudhi, dijo:

—Está bien, amigo, hagámoslo.

Hecho así, se fueron ambos hacia su casa, donde se acomodaron con toda felicidad. Pero otro día, de noche volvió Papabudhi al bosque, cogió todo el dinero, llenó el hoyo y se fue a casa. Luego, a pocos días, fue a verle Dharmabudhi, y le dijo:

—¡Amigo!, como tengo tan numerosa familia, estamos ya sin dinero; vamos, pues, y saquemos de aquel sitio un poco de dinero.
—Amigo- contestó aquél—, hagámoslo así.

Mas cuando llegados al sitio cavaron en él, vieron ambos vacío el depósito. Dándose entonces Papabudhi un golpe en la cabeza, dijo:

—¡Ah, Dharmabudhi!; tú te has llevado el dinero y nadie más; y señal de ello es que has cubierto de nuevo el hoyo. Dame, pues, la mitad-, si no, te denuncio a la justicia.
—¡Ah, criminal! —dijo aquél—; no digas eso, que yo sin ninguna duda soy de conciencia recta, y nunca cometo un acto de ladrón. Y se ha dicho:

Aquel que mira a la mujer de otro como a su madre, las riquezas ajenas como terrones del suelo y a todas las criaturas como a sí mismo, es verdadero sabio.

Disputando los dos llegaron a casa del ministro de la justicia y le enteraron del hecho, acusándose mutuamente. Y como los encargados de la administración de justicia dispusieron que se celebrara un juicio de Dios, cuando se les obligaba a él, dijo entonces
Papabudhi:

—¡Ah!, aquí no se ha cumplido con el procedimiento, pues se ha dicho:

Cuando surge una disputa, lo primero que procede es la prueba documental; a falta de esta, los testigos, y sólo cuando tampoco los haya, aconsejan los prudentes el juicio de Dios.

Y en este pleito son mis testigos las divinidades del bosque. Que se les pregunte, pues; ellas dirán quién de nosotros dos es el justo o el ladrón. Entonces dijeron todos:

—Verdad es lo que acabas de decir. Porque se ha dicho:

Cuando en un pleito se presenta un testigo aunque este sea un hombre de la última clase, no procede el juicio de Dios. ¡Cuanto menos si son testigos las divinidades!

Y nosotros tenemos gran curiosidad por ver el fin de este pleito; así que mañana por la mañana habéis de venir con nosotros allí al sitio del bosque. En seguida se fue Papabudhi a casa y dijo a su padre:

—Padre, esta gran cantidad de dinero se la he robado yo a Dharmabudhi, y con una sola palabra tuya quedará en disposición de que la disfrutemos como un maduro fruto. De otro modo desaparecerá junto con mi vida.
—Hijo mío —contestó aquél; di pronto lo que se ha de decir, para que asegure yo esta fortuna.
—Padre —dijo Papabudhi—; hay en esta región un gran Zami en cuyo tronco hay un gran hueco. Te vas y te metes en él enseguida; y mañana por la mañana, cuando yo pronuncie el juramento, di entonces: Dharmabudhi es el ladrón.

Así se hizo; al día siguiente por la mañana tomó un baño Papabudhi, y siguiendo a Dharmabudhi en compañía de los jueces, al llegar junto al Zami, dijo con voz penetrante:

El Sol y la Luna, el Viento y el Fuego, el Cielo, la Tierra, el Agua, el Corazón y Yama, el Día y la Noche y los dos Crepúsculos, y sobre todo Dharma, conocen la conducta del hombre.

—Decid, pues, divinidades del bosque, cuál de nosotros dos es el ladrón.

El padre de Papabudhi, que estaba en el hueco del Zamí, dijo: «Dharmabudhi es el ladrón.» Admirados y con los ojos abiertos quedaron todos los jueces al oír esto; y mientras buscaban mirando en el Código la pena que debían imponer a Dharmabudhi, proporcionada a la suma que había robado, recogió éste buen montón de combustible y cercando con él el tronco del Zami, le prendió fuego. Y encendido el tronco del Zami, salió de él el padre de Papabudhi dando gritos de dolor, con el cuerpo medio quemado y los ojos espantados. Preguntado entonces por todos ellos, contóles todo lo hecho por Papabudhi. En seguida los jueces hicieron colgar a Papabudhi de una rama del Zamí, y dando la enhorabuena de Dharmabudhi, dijeron:

—¡Ah!, bien se ha dicho:

El sabio debe pensar no sólo en el medio,
sino también en el remedio.

Ilustración del «Mahabharata», batalla de Jarasandha

miércoles, 9 de octubre de 2019

POEMA DE GILGAMESH: RESUMEN



 
(FEDERICO LARA PEINADO: POEMA DE GILGAMESH: UN VIAJE FALLIDO A LA INMORTALIDAD )
 
 
El Gilgamesh de Uruk histórico viviría en torno al 2650 a. C.
Las tablillas del Poema de Gilgamesh aparecieron entre las ruinas de la Biblioteca de Asurbanipal (669-626 a. C.) en la ciudad de Nínive, un gran rey asirio, amante de las letras y las ciencias. Las narraciones sobre Gilgamesh deben situarse en torno a mediados del tercer milenio a. C. Estas primeras narraciones orales se fijarían luego por escrito unas centurias después por parte de los sumerios. Los demás pueblos babilónicos irían ampliándolo, modificándolo, y los asirios darían los retoques finales.  

El Poema destaca ante todo por la extraordinaria emoción humana que su argumento refleja. En artificiosa yuxtaposición de motivos dispersos, los valores y finezas de la amistad, el inquieto espíritu aventurero estimulado por el deseo de gloria, los aspectos pasionales más groseros del ser humano y, como remate de todo ello, la desgarradora angustia inherente a nuestra condición de mortales, van desfilando ante el lector, ofreciéndole un muestrario de las acciones y reacciones genuinamente humanas.



 
Assyrian lion hunt relief

PRIMERA TABLILLA

En la primera tablilla, tras la descripción de la ciudad de Uruk, se nos presenta a Gilgamesh, figurado como un ser divino en dos de sus tercios y humano en el restante. Su actuación como rey dejaba mucho que desear, pues se comportaba en ocasiones como un verdadero déspota, por lo cual sus súbditos se quejan ante Anu, el padre de los dioses. Estos lamentos son recibidos por dicho dios, quien se dirige a la diosa Aruru, la creadora de Gilgamesh, instándola a formar un doble del rey para que le hiciera frente, metiéndole en cintura, y así alejarle de su gobierno tiránico.

Haciéndole caso, Aruru, a partir de la arcilla, que amasa y moldea en la estepa, crea un ser salvaje, Enkidu, igual en fuerza a Gilgamesh, y único capaz de poner coto a las provocaciones del rey de Uruk. Este hombre salvaje, bueno por naturaleza -y estaríamos ante un prototipo del Emile de Rousseau- protegía a los animales de todo tipo de cazadores. Un incidente con uno de los cazadores será el que motive que Gilgamesh tenga noticia de aquel ser extraordinario. A fin de hacerle venir a Uruk para conocerle, a Enkidu se le enviará una hermosa hieródula, Shamkhat, de la cual se prendaría Enkidu. Tal hieródula le habló a Enkidu de Gilgamesh, y también de la existencia de ciudades, de gentes, en suma, de lo que significaba la civilización.

Enkidu, tomando conciencia de su natural humano tras haber convivido con la hieródula, y sintiéndose desplazado del ambiente animalesco en el que hasta entonces había vivido, marcha con ella a conocer a Gilgamesh.

SEGUNDA TABLILLA


Resultado de imagen de gilgameshLa segunda tablilla narra la adaptación de Enkidu a la civilización gracias a Shamkhat; el encuentro de ambos héroes y la subsiguiente lucha entre ambos -¿Enkidu aspiraría, quizá, a sustituir a Gilgamesh como rey?-, lucha descrita con las dimensiones casi de un cataclismo y que al parecer finaliza con la victoria de Enkidu. El feroz combate dará paso a una inquebrantable amistad -con ribetes de homosexualidad-, amistad capaz de superar cualquier contingencia. Incluso Gilgamesh ruega a su madre divina, Ninsun, a que acoja a Enkidu como hijo.
 
 
TERCERA TABLILLA

La tercera tablilla recoge los pesares de Enkidu quien, aun cuando era ya una persona civilizada, añoraba el anterior estado primitivo en el que había sido tan feliz. Sin embargo, Gilgamesh le habla de importantes proyectos, entre ellos, ir a combatir al gigante Humbaba, terrible ser -ya conocido por Enkidu cuando éste andaba errante por la estepa con los animales-, ser que vomitaba fuego y que vigilaba el frondoso Bosque de los Cedros, morada exclusiva de los dioses.
 
CUARTA TABLILLA

La siguiente tablilla, la cuarta, narra la serie de sueños que, previamente a las hazañas realizadas en el fantástico Bosque, tuvo Enkidu, sueños que le fueron interpretados de modo favorable por Gilgamesh. Tras invocar al dios Shamash, pidiéndole protección, ambos amigos se disponen a ir al encuentro del terrible gigante, recubierto siempre de flamígeras capas.
 
QUINTA TABLILLA

La quinta tablilla cuenta las peripecias del viaje y la lucha feroz contra Humbaba, su guardián -lucha descrita de modo dantesco-, a quien da muerte Enkidu. El propio Bosque, personificado y enterado de la desaparición de su guardián, comienza a exhalar lúgubres lamentos al tiempo que la muerte como espesa niebla caía sobre ellos. Los dos amigos comienzan a talar los cedros. Uno de los árboles, el más alto, será destinado por parte de Enkidu para confeccionar una puerta para el templo de Enlil en Nippur. Gilgamesh por su parte, coge la cabeza del decapitado Humbaba.
 
SEXTA TABLILLA

En la tablilla siguiente, la sexta, Gilgamesh procede a bañarse y a vestirse con sus atavíos reales. Esta acción es observada por la diosa Ishtar, la cual queda atraída por la prestancia del rey de Uruk, a quien le propone su amor, señalándole las ventajas que de su unión recibiría Gilgamesh. Sin embargo, éste, sin dejarse impresionar por las seductoras promesas, puesto que conocía la trayectoria amatoria de la diosa del amor, la rehúsa, enumerando la serie de amantes que había tenido con anterioridad -se reseñan un dios, tres animales y dos hombres- a los cuales les había causado males sin cuento, convirtiéndolos en todo lo contrario a lo que habían sido. Encolerizada por esta insolencia y desprecio, Ishtar acude ante Anu, su padre, y le pide venganza. Exige para ello la creación de un Toro Celeste que diera muerte a Gilgamesh y a su amigo Enkidu. Enviado el Toro Celeste a la tierra, la terrible fiera da muerte a centenares de hombres de Uruk. Sin embargo, entre Enkidu y Gilgamesh, despachan a la fiera, dándole muerte. Ishtar, que ha visto este hecho, maldice a Gilgamesh, pero Enkidu, en un alarde más de terrible osadía, lanza incluso una porción de la carne del Toro, ya descuartizado, al rostro de la diosa, al tiempo que la insulta.
 
SÉPTIMA TABLILLA

La séptima tablilla comienza con el terrible sueño que, ya en la misma noche de los hechos, tuvo Enkidu, sueño que mostraba la realidad sacrílega de lo sucedido. Anu, conocedor de aquella acción, había decretado la muerte de ambos héroes, pero dado que Gilgamesh tenía un alto componente de divinidad en su persona -dos tercios-, sólo Enkidu, un simple humano, debía morir. En consecuencia, a Enkidu se le envía una enfermedad que debe sobrellevar penosamente durante doce días, lamentándose de haber conocido a la mujer que lo había llevado junto a Gilgamesh y que le había puesto en contacto con la civilización. La tablilla finaliza con otro sueño de Enkidu, que se encuentra entrando ya en los Infiernos, en la mansión de Irkalla, a donde de había sido llevado por un gran pájaro.
 
OCTAVA TABLILLA

La octava tablilla se dedica al lamento de Gilgamesh, que ha presenciado, impotente, la muerte de su amigo Enkidu. Ante sus cortesanos explica qué había significado para él tal amigo. En su memoria construye una estatua funeraria y ofrece libaciones a los dioses.

Hay que reseñar que la versión hitita no esconde para nada las relaciones homosexuales de Gilgamesh con Enkidu. En la tablilla III hitita, tras la muerte de Enkidu, se dice que Gilgamesh, fuertemente dolorido, anduvo errante y que se dirigió a la montaña, mientras gritaba continuamente: "Cuando se mata a un hombre, la mujer se precipita fuera de la casa". Gilgamesh, en efecto, hacía lo mismo, al tiempo que iba matando distintos tipos de fieras.
 
NOVENA TABLILLA

La novena tablilla, continuación directa de la anterior, prosigue con el lamento de Gilgamesh ante el cadáver de Enkidu, preguntándose qué significado tenía la muerte, experiencia hasta entonces nunca conocida por él. Lleno de temor, y por instinto de conservación, intenta averiguar cómo podría esquivarla y conseguir así la inmortalidad, la Vida eterna, en suma, la Vida de los dioses. Para ello emprende un largo peregrinaje, abandonando su ciudad y trasladándose al mundo de la naturaleza, rechazando así la cultura y la civilización. Yerra por la estepa vestido de pieles, intentando conectar con un antepasado suyo, Utanapishtim, pues sabía -y así se infiere del relato- que vivía en un remotísimo país inaccesible, lugar en donde lo habían situado los dioses, al concederle la Vida eterna, después de salvarle de un devastador Diluvio. Era preciso arrancarle el secreto de cómo había logrado disfrutar de aquel tipo de Vida, sin dejarse amilanar por las penalidades de un largo viaje, en medio de un ambiente totalmente desconocido.
Sus pasos le llevan a la mítica montaña Mashu o Doble Montaña, lugar por donde salía y se ponía el sol. Sus guardianes, los hombres-escorpiones (aqrabu-amelu, también conocidos como girtablilu) le advierten que ningún mortal había atravesado aquellos parajes, pero reconocido divino en sus dos tercios, los misteriosos seres le permiten atravesar la montaña y recorrer el largo y tenebroso subterráneo por el que se escondía el Sol, y cuyo camino final desembocaba en un Paraíso, repleto de árboles con frutos de brillantes piedras preciosas -era el jardín de Shamash- y cuya descripción no conocemos en su totalidad por estar rota la tablilla en este punto.

DÉCIMA TABLILLA


La décima tablilla presenta a Gilgamesh en un punto inconcreto, a orillas de las Aguas de la Muerte, entendidas como un vasto e impenetrable Océano. El héroe se halla junto a la mansión de una camarera divina, de nombre Siduri, la cual recela de Gilgamesh a la vista de cómo iba vestido. Tras contarle Gilgamesh sus peripecias y el motivo de su viaje, así como pedirle información sobre cómo hallar el camino que conducía al País de la Inmortaliadd, la camarera le aconseja que desista de aquel empeño y que aprovechase los días de vida terrena y apurase los placeres que ésta le ofrecía, dejando a un lado sus preocupaciones. He aquí lo que dice el Fragmento Meisnner (Col. III, 1-14) acerca de este asunto.

"Gilgamesh, ¿por qué vagas de un lado para otro? La Vida que persigues no la encontrarás jamás.
Cuando los dioses crearon la Humanidad,
asignaron la muerte para esa Humanidad,
pero ellos retuvieron entre sus manos la Vida.
En cuanto a ti, Gilgamesh, llena tu vientre,
vive alegre día y noche,
que tus vestidos sean inmaculados,
lávate la cabeza, báñate,
atiende al niño que te tome de la mano,
deleita a tu mujer, abrazada contra ti.

¡Tal es el destino de la Humanidad!"





Estamos, pues, ante el famoso carpe diem, cantado muchísimos siglos después por Horacio en una de sus famosas Odas. Sin embargo, ante la insistencia de Gilgamesh, Siduri le indica que se entrevistase con un tal Urshanabi, el barquero de Utanapishtim, la única persona capaz de guiarle a través de las Aguas de la Muerte. Hay que remarcar que este Utanapishtim era una de las pocas personas a la que los dioses le habían concedido la Inmortalidad al salvarle de un pavoroso Diluvio, con el que los Grandes dioses habían castigado tiempo atrás a la Humanidad.
 
UNDÉCIMA TABLILLA

A esta temática, el Diluvio Universal, se dedica la totalidad de la tablilla undécima, así como a una una serie de pruebas a que le somete Utanapishtim a Gilgamesh para demostrarle que no podía alcanzar la Vida Eterna. No obstante, a instancias de la esposa de Utanapishtim -que también se había salvado del Diluvio- el Noé mesopotámico revela a Gilgamesh la existencia de una planta milagrosa, que proporcionaba la eterna juventud -no la inmortalidad- y que se hallaba en el fondo del mar. Gilgamesh, deseoso de hacerse con aquel gran regalo, (la planta era conocida como shibu issakhir amelu, "El anciano se rejuvenece"), logra obtenerla, pero en un rasgo de generosidad en vez de comérsela él sólo, la guarda para hacer partícipe de las virtudes de la misma, tiempo después, a los ancianos de Uruk. Sin embargo, durante el regreso a su ciudad, y mientras hace un alto en el camino para bañarse y refrescarse, una Serpiente (no una cualquiera, sino la serpiente primordial de un mito etiológico, según J. Silva Castillo) se apodera de la planta, dejando su piel tras de sí. Gilgamesh se pone a llorar y ahora es cuando comprende el significado de su realidad: la inmortalidad o la segunda juventud no era para él, no era para ningún humano. Entristecido, prosigue su viaje con Urshanabi y el Poema finaliza cuando Gilgamesh le enseña orgulloso a Urshanabi las murallas de Uruk, su ciudad.
 
DUODÉCIMA TABLILLA

Al Poema le fue añadida por parte de Sin-leqe-unini, una narración sumeria que nada tenía que ver con todo lo anterior, según demostraron Gressmann y S. N. Kramer . Se trata del episodio de Gilgamesh, Enkidu y el Mundo Inferior, episodio aquí totalmente anacrónico, puesto que vuelve a aparecer en escena Enkidu, personaje que ya había muerto con anterioridad. Debe advertirse que no aparece resucitado, sino en forma de fantasma. Gracias a tal visión necromántica Gilgamesh va a conocer algunos aspectos del Más Allá, silencioso mundo que le espera y del cual llegaría -según sabemos por otros textos- a ser Juez.

La adición de tal narración sumeria, sin embargo, tiene sentido, estructuralmente hablando, ya que tal episodio habría venido a sustituir al posible canto final original, menos propio, según apuntó L. Matoush, para clausurar todo el recitado y que habría consistido, lógicamente, en glorificar la virtud y muerte de Gilgamesh.